miércoles, 12 de marzo de 2008

De ayqiy (I)


Huir, escapar... Ese es el significado de ayqiy.
¿De quién se querrá escapar este tío?, se preguntaría mi amigo Carlos al que tanto aprecio y respeto. Creo que por ahora bastará con decir que ese escape toma para mí, muy básicamente, unos tres sentidos.
Uno consiste en el escapar físicamente y todo lo que se le puede atribuir a un viaje. El descubrir lugares nuevos; apreciar distintos paisajes, pueblos o ciudades; elegir rumbos; elegir; también el movimiento por sí mismo -no se olviden de él, ¡sino no hay viaje!- sea caminando, montado en cualquier animal, sobre una bicicleta, con las manos a un volante, sentado mirando la ruta desde un tren a carbón, o planeando en un aladelta; oír nuevos sonidos, ruidos, lenguas, acentos, músicas, etc; sentir en carne propia las distancias; respirar aires vírgenes; disfrutar de la aventura; y un gran etcétera.
El segundo sentido es el de huir con ayuda de la imaginación. Muchas veces las situaciones de la vida común suelen ser obstáculos, de cualquier tamaño y origen, que no esa misma cantidad de veces tiene una solución simple. Ahí es donde entra la imaginación (la imaginación es ese invento genial que deberías aprender a usar y perfeccionar para evitar que todos esos obstáculos se conviertan en una gran montaña de problemas). Es una lástima que no se nos de la imaginación con un librito de instrucciones. Pero mejor, sería un mundo aburrido si todos la usáramos de la misma forma.
A esta altura ya me dieron varios codazos... Es hora de corregirme.
¡No hablo de evadir los problemas! Hablo de huir a ese lugar de la mente en donde guardamos muchas de las mejores herramientas con que podemos darle nuestro toque especial a la vida, abrir la caja, husmear un poco, tal vez acomodar un poco si somos un desordenados, y compartirlas con los demás... Me refiero a usar uno de nuestros dones más preciados, el don de ser libres dentro del alcance de nuestros pensamientos y sentimientos, y que así podamos ser capaces de hacer cambios en eso que llaman realidad.
Y, por último, asocio el escapar con el dejar salir desde dentro a las ideas, sentimientos y pensamientos, y expresarlos de forma que adquieran un significado para otras personas. Y, esto ya es mucho pedir, que en el mejor de los casos este mensaje provoque en aquellas personas el mismo sentimiento que uno buscaba transmitir.
Creo en la expresión como el paso más importante para ser libre dentro de cualquier sociedad. Como me gusta ser libre, me preocupo por la expresión.

Al menos de base sirven estos tres sentidos que le doy a ayqiy para sacar un poco a luz el por qué de otro blog en la red de redes. En el que pienso explayarme como mejor me siente en el momento, sacar la peor verborragia de todo mi ser hasta más no poder de lo denso que se puede volver escribir y escribir sin límites por el solo hecho de tener un espacio ilimitado de caracteres dentro de este blogspot, contar mis peores secretos -no eso no-, escribir por el sólo hecho de escribir -que tanto me gusta-, reflexionar aunque nadie me oiga. Tratando siempre de no llenar de porquería la red, o no tanto.

¿Vale la pena que me presente diciendo quién soy, donde vivo, mi edad, a qué me dedico, qué estudio, si tengo familia, y ese tipo de cosas?
Mmmm, dudo mucho que a alguien realmente le importe mucho eso.
Con decir que soy un niño argentino llamado Fernando, y que odio oirme mi voz, creo que basta y sobra

:)

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